domingo, 14 de septiembre de 2008

Un minuto y lo eterno

Un minuto y lo eterno,
acompañándose,
son dos minutos.
O dos eternidades.

Antonio Porchia


Hoy doy comienzo a mi humilde muestra literaria con uno de los reconocidos aforismos del calabrés luego devenido en argentino Antonio Porchia. Releo un poco de su bio en wiki antes de largarme a delirar con lo mio y me doy cuenta de que escribió una sola obra (Voces) pero que eso bastó para dejar su huella en el mundo de las letras. Que grande, ya me puso de buen humor.

Elijo (exijo, y ya verán por qué!) minutos y eternidades para arrancar este post porque son mis compañeros de ruta de aquí en adelante y por unas cuantas semanitas al menos. Minutos hace que mi gordo tomó un vuelo a un llamado país del primer mundo, donde lo esperan grandes desafíos laborales y donde estoy segura que va a llenarse de nuevas e interesantes experiencias que luego a fuerza de tirar de su lengua le voy a ir sacando poco a poco, hasta saberlo todo! jaja
Así, entre unos relevantes churros rellenos, unas lagrimitas que sabiamente se contuvieron de ser lagrimones, un último beso a medias desde una ventanilla baja del remís y él que se me va un tiempo, una eternidad. Pero sé que va a volver pronto a estas altamente extrañables tierras del mate, el gaucho, la inflación y el che- boludo- como- andás- tanto- tiempo? Entonces me contento con ser una Penélope postmoderna que en vez de llorar su incontenible desventura le manda mails rompecocos para saber por donde anda su Ulises versión 08..
Mientras tanto, procedo a repasar mi "colección de minutos" que compartimos juntos, a saber:
a) un par de minutos a cargo del célebre tachero que sin- querer-queriendo nos pronostica que (sin serlo aún) seremos novios y de esto hace ya algún tiempo en la tierra del había- una- vez- dos- mejores-amigos,
b) 2.345.673 (aprox. eh) de minutos invertidos en comilonas desaforadas de sushi por cualquier recinto japonés o pseudo japonés que se nos interpusiera en el trayecto Capital-Don Torcuato-San Isidro,
c) más tacheros visionarios que al mejor estilo Bill Gates, Donald Trump o Steve Jobs pronostican nuestra futura felicidad y mac combo de planificación familiar incluído (el que te dijo algo de "ella podría llegar a ser la madre de tus hijos" te acordás?), y para ir cerrando
d) unas cuantas eternidades de caricias inocentes, caricias para nada inocentes, besos a rolete y en una amplia gama, carcajadas sumamente estrepitosas o lágrimas de recontra cocodrilo de día, de noche, que empieza uno y seguimos los dos, autos que se empañan mágicamente (o no tanto), mousse- gel- cera o lo que sea que le deja lindo el pelo a mi toto, enredadera, pintura y un depto que ya alberga sin muebles ni estufa que alcance pero recibe con sobredosis de amor esos ojos recién despiertos de los que se levantan felices de haber dormido una noche abrazados, y para terminar cucharones para servir la salsa si preparás una rica pasta de spaguetti al morrón, con todas las subsiguientes hinchadas de huevos que ello implica!; en fin, un poco de cada para no aburrirse en esto que es la receta de todos los días de dos locos enamorados (bebu nene y bebu nena) que se quieren y mucho.
Porque sé que las eternidades y los minutos se parecen y encima pasan volando es que te espero acá, como siempre, eterna, pero también lista para verte llegar en cualquier minuto!

viernes, 29 de agosto de 2008

Agos in Laborland..


Alice was beginning to get very tired of sitting by her sister on thebank, and of having nothing to do: once or twice she had peeped into thebook her sister was reading, but it had no pictures or conversations init, 'and what is the use of a book,' thought Alice 'without pictures orconversation?'

(Extracto que da inicio al famoso "Alicia en el país de las Maravillas", de Lewis Carroll)


Hace algunos meses mi vida se ha empeñado en situarme en situación de desempleada (o más bien empleada en buscar empleo). Mi transitar desde entonces se ha convertido en un constante cículo vicioso que involucra: levantarme, prepararme una taza de café bien cargadita, abrir compu, chequear avisos varios de empleo relativos a mi perfil en cuanto portal disponible encuentre, seguir luego con los portales sociales (los famosos social networks que te permiten aumentar tu red de contactos), más café, quizás algo de comer y rogar por algún llamado que demuestre que todo lo hecho hasta el momento ha rendido sus frutos. No siempre es así.

Ayer, por ejemplo, tuve la suerte (suerte?) de ser citada a 3 entrevistas. En ninguna se trataba de una posición concreta para ofrecerme y en las tres asimismo resulté una "excelente candidata" a la que le "falta cédula" (citando textualmente a uno de los consultores). Es decir, estoy capacitada pero me falta edad. Como hacer frente a un factor que escapa a mi control y a mi presente? Y si mejor no viajo en el tiempo pensé? Así es como me imaginé jugar a ser Alicia en el país de las Maravillas, Agos in Laborland, por un momento. Porque personajes para mi historia (desvarío!) ciertamente no me faltan. Pasaré a enumararlos.

Como olvidar esos hermosos encuentros con consultores como el anteriormente citado. Luego de conversar media hora conmigo me mira directamente a los ojos y expone sin rodeos: "claro, la verdad es que me encanta tu perfil pero para esta posición me imaginé un hombre, de aproximadamente 50 años, y de Sistemas." Bárbaro, pienso para mis adentros, entonces para que c-- me citaste buen hombre? Cito características de género y edad de quien escribe: "Mujer, Especialista en Recursos Humanos, 26 (gloriosos) años de edad". Como podrá intuirse, a este entrañable consultor le faltan algunos jugadores (si, apelo al lunfardo bien porteño para enfatizar lo ridículo de la situación!). Si simplemente tenía que proceder a leer mi CV rápidamente para darse cuenta que no soy eso que busca, y sin embargo, me llama, me hace describirme (logros, estudios, trayectoria) para luego cerrar el acto con eso de que "hombre, 50 años, sistemas". Diganme si este no podría bien ser el personaje del gorro que invita a Alicia (Agos) a tomar el té, y una vez allí, se deschabeta el muy señorito? Sí, toda similitud con la realidad es pura coincidencia.

Tampoco puedo olvidarme de alguna que otra señora consultora con las cuales me ha tocado también entrevistarme. Toda muy seriesita, seca como pasa de uva en pleno festejo navideño, me ofrece conversar sobre mi experiencia académica y laboral. Desde luego, no atisba una sonrisa o una mueca de afecto ni por casualidad. Ella es pura etiqueta. Eso sí, ni se te ocurra decir algo que se salga del libreto que ella tiene pensado escuchar de vos, porque ahí se arma. Ahí pone su peor cara de perro rabioso y sus hasta entonces escondidos colmillos afilados aparecen repentinamente. Ahora te interrumpe, te comenta cosas como "claro, se entiende, a vos todavía te falta" como despreciando esa jovialidad y simpatía que una sin culpa ha llevado desinteresadamente a su señorial oficina de microcentro. Entonces aparece otra vez Alicia (Agos) intentado esquivar a la malvada Reina de Corazones que utiliza cualquier artimaña para ser lo más descortez y maleducada posible. Eso sí, te despedirá con un afectuoso "un gusto, nos mantenemos en contacto".

Bien, creo que he dejado claro mi punto. Hoy a mis 26 me siento un poco como Alicia a los 8. Pensar que Carroll ideó esta fantástica historia allí por el 1800 y yo la siento tan cercana como si la hubiera escrito ayer. Pues bien, sigo desempleada, luchando contra los avatares de esta Wonderland (Laboraland) Argentina, llendo y viniendo de encuentros disparatados, maléficos, inesperados, no sin antes hacer cada tanto una parada para releer como hacía Alice (con toda esa ingenuidad infantil que a veces uno tanto envidia y añora para sí) para escabullirse, una y otra vez, de ese mundo que le había tocado descubrir sóla por sus propios medios..

lunes, 11 de agosto de 2008

Había una vez un beso

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

(último párrafo del poema Besos,
de Gabriela Mistral.
Completo en este link)



Digo yo: Que lindo es besar, sobre todo cuando queremos ser besados, cuando buscamos ese beso especial. O aún mejor, cuando nos sorprenden con uno de esos que nos sacan de esta tierra y nos transporta a ese otra tercera dimensión que es el Amor. Besos que extrañamos a rolete, besos muy tontos (teníamos cuantos años?), besos sexies (la previa de más besos y algo más), besos de mamá, de novia, de la abuela, besos para todos los gustos y colores. Pero también, besos y lágrimas.


No de las muy malas ojo, simplemente un par de lágrimas como para variar. Estos días me agarró como una angustia (melancolía?) existencial. A veces uno está sobrepasado por todo. Incluso cuando se es feliz. Pero dan ganas de llorar. Y ya ni hay motivo que buscar, simplemente llorar. Habrá que culpar a la estación quizás (Que frio que está hoy no? Bueno, deme dos flautitas, un mignonsito y de paso la melanco ja). Y a llorar a se ha dicho!


Mientras hago uso indiscriminado de mis mejillas, que como mesa de billar ven rodar una a una mis lágrimas desfachatadas, recuerdo eso de que "las lágrimas son besos que no damos". Entonces me pregunto: a que jugamos cuando lloramos? Será que la economía está tan mal en este bendito país que escatimamos el stock de besos también? Y decidimos sustituirlo por lo que más tenemos a mano? Porque claro, dicho sea de paso, lágrimas siempre abundan en este humilde transitar humano..


Cierro un poco más picarona con este poema que quizo ser cuento primero (me pudo el verso! cuando no!?) que dice así:

Había una vez un beso

Había una vez un beso
que se sentía solo, solito
vagando por un cosmos
que no lo correspondía

Había una vez un beso
que cada tanto se preguntaba
como sería ser la respuesta
a una súplica lejana

Había una vez un beso
que soñaba encontrar
otro igualito a él
para salir a jugar

Había una vez un beso
que entonces imploró
ser dos, para nunca mas
salir a buscar el amor

Había una vez un beso
que un día despertó
hecho lágrimas, dos lágrimas
que bajaron lentamente sin pudor

De unos ojos tristes
unos ojos heridos
de quien cierta vez
había perdido
en otro tiempo
y en otro lugar
tan solo
un beso

lunes, 4 de agosto de 2008

Me mostraste tu otro vos

Poema
Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores

blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

de Julio Cortazar

Y yo voy a empezar mi hoy como terminó Julio ese poema algún ayer. Hoy hace tiempo y frio. Si. Y tengo ganas de escribir (vaya sorpresa! :)). Como Julio. Pero lo mio va a ser un aporte breve, como un apéndice (casi innecesario pero que está habitando gustoso este presente) a lo ya dicho por el maestro Cortázar. Quiero continuar esa idea de no darle una forma determinada al ser amado, de dejarlo en libertad de formas, para así amarlo más.


Me mostraste tu otro vos

Ayer me mostraste tu otro vos
que me calló con sus palabras
me divirtió con sus sílabas
me dibujó con sus manos
me habló con otro tacto

Ayer me mostraste tu otro vos
lleno de picardía, de deseo
yo llena de picardía, de deseo

Ayer me mostraste tu otro vos
tu otra sintonía, tu otro beso
otra ruta, tu boca no es tu boca
pero es tu boca, tu tacto, tu risa

Ayer me mostraste tu otro vos
y me enamoraste otra vez,
que suerte estar enamorada,
así de vos,
de tu otro vos,
de tu siempre vos,
de tus múltiples formas,
otra ruta, otro beso, otras manos,
pero sos vos
otro vos
lo sé
y te amo

viernes, 1 de agosto de 2008

De semántica y de bondis

Que interesante esto de vivir en una gran ciudad y tener que tomar un bondi para ir y venir a todos lados. Porque eso nos da la posibilidad de adentrarnos en mundos impensados, el mundo de la conversación "del de al lado". Y si, que le voy a hacer. Soy chusma, pero no de esas voluntarias constantes, sino más bien de esas que de pronto se cuelgan de algo que les llama la atención. A continuación, expongo dos hermosos ejemplos de esto que digo (tratará de ser lo más exacta posible en la transcripción, pero esto de ser chusma temporal tiene sus desventajas a la hora de la precisión!).


Conversación 1

Integrantes: un papá y su hija, una nena de no más de 7 añitos


Nena: Papá, como se dice esa palabra?

Papá: Cual mi vida?

Nena: Esa, logria. Logria.

Papá: Cómo?

Nena: Logria. Como en juremos con logria morir.

Papá: Ah, no. Gloria. No es logria, es gloria.

Nena: Logria..

Papá: No, GLOria, como en globo.

Nena: GLOria, globo, GLOria..


Conversación 2

Integrantes: dos amigas adolescentes, super distraídas y divertidas

Amiga 1: Che pero vos no sos normal...

Amiga 2: Ah gracias boluda, que loco que digas eso..

Amiga 1:Y, si nadie es normal..


Bien, que puedo decir? Una bella sinfonía de semántica y de bondi. Un espacio donde confluyen las ideas dispersas de todos los que poblamos este hábitat de cemento, la famosa "ciudad de la furia" como dice el amigo Ceratti. No puedo no soltar una sonrisa cuando oigo algo de todo eso. Dos teens que sin saber siquiera que estan discutiendo sobre siglos de psicología encuadrada bajo el término normalidad, finalmente creyendo saber la verdad absoluta al respecto en eso de que nadie es normal (normal, nadie? quizás!). Pero mejor aún, la conversación del papá y su nena. Y de pronto ver salir de a poco y como miedoso ESE recorte del bendito himno nacional, ese que es tan lloroso cuando lo cantamos para el mundial, ahora en boca de una criatura que se confunde TODA nuestra GLORIA con un LOGRIA, o un GLOBO (según el papá!). Que hermoso juego de ironías. Ohhh juremos con GLOBO morir...

martes, 29 de julio de 2008

Hoy voy a llenarte corazoncito


"Un corazón grande se llena con poco".


Antonio Porchia (1886-1968) Escritor argentino de origen italiano.


HOY VOY A LLENARTE CORAZONCITO

Hoy voy a llenarte corazoncito,
como quien llena un balde,
de a chorritos.


Hoy voy a llenarte corazoncito,
dejando entrar de a poquito
algún que otro puchito.


Hoy voy a llenarte corazoncito,
con recortes caseritos,
de esa que fui,
que fuiste,
en otro tiempo,
en otra hora,
ahora chito.


Hoy voy a llenarte corazoncito,
simplemente,
porque un corazón grande
se llena con
muchos
de esos
poquitos.

lunes, 23 de junio de 2008

Ya era hora!


Dice mi horóscopo del diario del domingo: Los sentimientos vencen. Podrá poner su mente y su corazón en órden de una vez y para siempre.


Ya era hora.


Hoy, in the mood for a poem. Va dedicado a ese alguien que me despierta esta y otras emociones:

Eso de enamorarse

Que equivocados
si creen
que vale la pena
eso de enamorarse

Que equivocados,
si creen
que atravieso
ese espacio
que separa
tu beso
tu abrazo
tus pestañas
tus rincones
sin armas


Que equivocados,
si creen
que vale la pena
si no es una
sino varias
insustituibles
caprichosas
deliciosas
penas
eso de enamorarse

Que equivocados
y ese comenzar
a empañarme,
buscando
exigiendo
suplicando ya
tu santo grial,
nada santo
por cierto

Que equivocados,
si creen
que
sumergida
hilarante
distraída
galopante
extasiada
estoy
perdida
Gracias por la foto gordo, creo que supo capturar un momento en que me sentí muy felíz! :)

jueves, 19 de junio de 2008

Su paleta



Hoy llueve, y la lluvia inspira. Vamos a ponerle un poco de color al blog, voy a ir por un cuento breve, muy breve, pero que tenía ganas de escribir hace un par de días. Y dice así:


Su paleta

Ella había estado pintando mucho. Su paleta estaba algo gastada, aunque no estaba tan segura de cuanto de todo eso que había hecho le gustaba. Sucede que su paleta solo le permitía pintar en blanco y negro, porque esos eran los colores que conocía y a los que estaba acostumbrada.

Pintaba castillos, paisajes, gentes, todos en blanco y negro. No puede decirse que sus obras no fueran apreciables, pues mostraban gran dedicación y maestría con el pincel. Aunque al finalizar el día ella suspiraba, pasando su mano por su frente, su mano de cebra blanca y negra, cebra cansada y no del todo satisfecha.

Entonces, cierta vez, el la descubrió. La descubrió pintando sus blancos y negros. Y se acercó para hablarle, puesto que tenía algo que contarle, algo que debía decirle. Le dijo que cerrara los ojos, que se olvidara del blanco y negro un momento, y que buscara más allá. Que fuera a donde nunca había ido, que intentara ver con otros ojos eso que siempre había visto pero nunca antes descubierto. Y le dijo que abriera los ojos lentamente, no sin antes depositar la mano de ella suavemente sobre otro pincel y otra paleta. Al abrir sus ojos, ella vio lo que siempre había querido ver. Vio colores, de todas las combinaciones posibles, brillando nitidamente bajo su pincel.

Este es tu momento, le dijo él. Este es el momento en que dejas de ver la vida tan en blanco y negro, porque la vida no es siempre blanco y negro, y empezás a ver más allá. Empezás a ir a donde siempre quisiste ir, solo que no tenías esto que te faltaba. No tenías esta paleta. Ella, esbozó una sonrisa, sus mejillas se avivaron, su mano de cebra ahora hecha jardín de verano quería pintar tantas cosas. Quería hacer todo eso que siempre había querido hacer, porque ahora él estaba para verla pintar, para verla vivir. Ahora quería hacerlo porque sabía que contaba con él, con su paleta.
La imágen de este post es de Diego Molina, artista mejicano. Más en http://www.diegodibujetis.blogspot.com/

martes, 10 de junio de 2008

Cómo es eso de la fortune cookie?


Una aproximación racionalista a la suerte incluye la aplicación de las leyes de la probabilidad y la elusión de creencias acientíficas. El racionalista siente que la creencia en la suerte es el resultado de un razonamiento pobre o pensamiento ilusorio


Fuente: Wikipedia

Me encanta encontrarme con este tipo de axiomas netamente teóricos y pragmáticos solamente para luego jactarme un poco. Claro, porque el tema de hoy es (tamboressss): la suerte! Eso que a todos nos gustaría tener, eso que no sabemos si existe pero a lo que le dedicamos algunas frases habituales como: "te ganaste un llaverito, que suerte", "que suerte, hoy no hay tráfico" o "si el tarado no te llamó, mejor suerte con el próximo".

La verdad es que poco sabe uno y poco hay de evidencia que compruebe a la suerte, más allá de los archi conocidos:

Encontrar una moneda con la cara hacia arriba
Herraduras
Trébol de cuatro hojas
Pata de conejo
Mariquitas
Elefantes con la trompa hacia arriba
El número siete
Tocar madera
Cruzar los dedos

Y no me voy a detener sobre los contrarios (esos sucesos o elementos desafortunados) por si las moscas, vaya uno a saber si trae mala suerte el siquiera mencionarlos (ja!).

Tampoco voy a centrarme mucho en teorías religiosas sobre la superstición, o sobre si es bueno o malo creer en la suerte.

Quizás me gustaría simplemente exponer en que creo que la suerte es lo que somos y queremos ser. Si, un tanto filosófico y abstracto. Pero paso a detallar. Es decir, la suerte es lo que decidimos, que hacemos para cambiar lo que no nos gusta, que hacemos con lo que nos gusta, y con quienes estamos en nuestro recorrido.

No recuerdo de quien era la frase "la suerte se consigue cuando la preparación se encuentra con la oportunidad". Creo que la dije muchas veces y a mucha gente jajaj. Evidentemente me gusta esa forma de ver a la suerte.

Por último, muchas veces me consideré una persona poco suertuda (en todos los bingos, kermeses, concursos, sorteos y demases nunca salía como afortunada ganadora del walkman, el viaje todo pago a Mar de las Pampas, ni siquiera el set de tupperware para que se den una idea!). No obstante, parece ser que a veces la suerte viene de la mano de un amigo suertudo, alguien que nos acompaña en este día a día que es vivir. Para él, mi amigo suertudo (*) , va dedicado este post, porque quizás a veces es cuestión de aprender a mirar con otros ojos para saber buscar esa fortune cookie que todos tenemos en algún lado!

(*) Hace muy poquito me gané el tan deseado llaverito, pero como era de esperar, el paquetito de papitas fritas lo había comprado él. :)

lunes, 26 de mayo de 2008

Jugando a ser una matemática empedernida





"La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas"



Aristóteles


Somos proporciones, o seres proporcionales. Ya sé, suena a delirio. Más bien a delirante matemático no? Pero no es algo nuevo para nada. Es un axioma viejo, muy viejo. Ya hablaban de esto los griegos con bastante precisión, teoría que se trasladó en el tiempo hasta nuestros días. Y aqui me encuentro, queriendo indagar un poco sobre esta temática que me mantiene despierta por estos días, con el solo fin de poder asociarla en definitiva al único y gran tema de siempre: el amor (en todas sus formas).

Comencemos por la teoría de Fibonacci, de la cual tomé conocimiento a través de un muy buen libro de un autor argentino contemporáneo (Crímenes Imperceptibles, de Guillermo Martinez) al cual el mundo prestó atención un poco más recientemente con la puesta en escena que se hizo del libro en cuestión (Los crímenes de Oxford). Pero para no defraudar a algún curioso lector que quiera sumergirse en esta impecable novela, para explicar la teoría un poco mas a fondo voy a remitirme a un pequeño extracto de internet que la resume bastante bien:

"La secuencia de Fibonacci es una secuencia infinita de número que comienza por: 1, 1, 2, 3, 5,8,13..., en la que cada uno de ellos es la suma de los dos anteriores. Así: 2=1+1, 3=2+1, 5=3+2, 13=8+5 . Para cualquier valor mayor que 3 contenido en la secuencia, la proporción entre cualesquiera dos números consecutivos es 1,618, o Sección Áurea. La secuencia de Fibonacci se puede encontrar en la naturaleza, en la que la flor del girasol, por ejemplo, tiene veintiuna espirales que van en una dirección y treinta y cuatro que van en la otra; ambos son números consecutivos de Fibonacci. La parte externa de una piña piñonera tiene espirales que van en sentido de las manecillas del reloj y otras que lo hacen en sentido contrario, y la proporción entre el número de unas y otras espirales tiene valores secuenciales de Fibonacci. " (internet)

Entonces, no quedan dudas de que la naturaleza y el mundo busca inexorablemente las prorporciones. Encontramos proporciones, armonía, equilibrio, a nuestro alrededor. Buscamos eso que al estar en armonía, es por ende, perfecto. Y aquí la reflexión subsiguiente: el archi hiper recontra citado refrán de "buscamos nuestra media naranja".

Pues bien, entendiendo como dice Fibonacci que somos proporciones, mitades que buscan ser perfectas al momento del encuentro de su complemento, que pasa si esa otra perfecta mitad no aparece? En el caso particular del hombre (entendido como ser humano), que tipo de unidad somos? Si hacemos caso a la teoría de Fibonacci, la cual parece demostrarse en todo lo circundante y por ende mas real, sustanciosa y correcta, debemos entender que somos sencillamente.. mitades! Entonces, nuestro orígen y transitar por el mundo consiste en perseguir esa otra mitad que nos complemente, nos complete, nos haga ser uno con el mundo? Pareciera ser que sí.

Ahora bien, que pasa si esa otra mitad no llega? Si no llega mi media naranja, seguiré vagando por el mundo, en tanto dure mi existencia, siendo una mitad imperfecta y sufriente, carente de eso otro que me hace ese ser perfecto con el universo? No podré autorrealizarme? No conoceré el verdadero significado de la felicidad en su estado puro? Además, quien nos garantiza que esa otra mitad que elegimos y nos elige (si creemos tener la suerte de haberla encontrado) es la correcta, es la mejor mitad? No estamos acaso en desventaja con la naturaleza si de entrada nacemos inconclusos, imperfectos? No es esto una contradicción permanente con el mundo?

Quizás, como ya habrá notado el lector a estas alturas, haya sido algo ambicioso (inconciente!) de mi parte optar por este tema, esta reflexión tan compleja, para un simple post que no deja de ser una porción, un aporte de mi pensamiento a la red. Pero no pude dejarla pasar. Como suele decirse en criollo, no pude con mi genio!

En conclusión, querido lector, creo fervientemente en este mundo matemático, increíble y proporcional. Pero también me atrevo a creer en ese otro mundo cósmico, universal, imperceptible, que nos rodea. Eso otro que sabemos que está, pero que no podemos medir (aún!). Eso que llamamos alma, amistad, amor, que nos hace seres tan ricos, tan llenos de algo más. Pues bien, entonces, prefiero por el momento dejar al mundo como está, con sus matemáticas y sus teorías, con sus proporciones y sus armonías, pero creyendo en simultáneo en eso otro que aún no hemos llegado a comprender, un cosmos que nos exige más, que nos invita a seguir la reflexión (pues este post no tiene otra intención más que esa), a pensar que como decía Aristóteles hace ya largo tiempo: la amistad es un alma que habita en dos cuerpos. Porque quizás, en el fondo, el universo nos haya creado como mitades inacabadas (a diferencia de todo lo restante que nos rodea en la naturaleza) simplemente para que disfrutemos, nos divirtamos, vivamos este viaje que es la vida, jugando a ser rompecabezas, buscando por los siglos de los siglos, la maravillosa otra mitad que nos haga brillar! Pero claro, no olvidemos que como todo juego, habrá que saber disfrutar del viaje tanto o más que el destino!

lunes, 19 de mayo de 2008

Había una vez un cuento..




La sorpresa constante no sorprende

Alejandro Dolina







Había una vez una morocha de rulos, una noche, y un pedido. Era una noche de esas de mucha quietud, negra como mulata brasileña, en la que el tiempo parece detenerse. Dos amigos conversan de a ratos. La morocha de rulos había tenido un lindo día disfrutando de su compañía, y como apéndice de esas horas transitadas (apaciblemente, mucho sillón de por medio ja) estaba algo inquieta. Recostada, en voz baja, casi como un susurro le dijo a su amigo si le contaba un cuento. Un pedido algo insólito para una morocha de rulos de copiosos 25, tal vez.

Demás está decir, que ese cuento fue todo lo que esperaba escuchar. Increiblemente detallado, podía verme andar los paisajes y los personajes de la historia, una historia que me tenía como protagonista principal, en un futuro lejano (o no tanto) y en una vida posible de todas esas que nos tocan vivir. Quizás valga la pena decir que el cuento lo desencadenó la pregunta de la morocha: contame como estaría yo dentro de 10 años. No fue solamente lo que desencadenó. Fueron un par de lágrimas, pero también la reflexión de este post. Cuando y donde perdimos la capacidad de emocionarnos, de dejarnos sorprender, de conmovernos?

Asombrar: causar gran admiración o extrañeza. Conmover: turbarse, sentir agitación, inquietud. Parece que nuestro postmoderno transitar por la ciudad emanara mucho de asombrar y conmover. No hace mucho en un seminario de mi especialidad escuché que "toda la publicidad actual está destinada a que vivamos cada situación como una nueva experiencia". Ej. Lavarse el pelo con el shampoo XY será toda una experiencia; si tomas este jugo levemente gasificado será toda una experiencia; y así sucesivamente. Estamos seguros que estamos repletos de nuevas e interesantes experiencias? Estamos asombrándonos y conmoviéndonos frecuentemente? Mi sentir es que no.

Quizás por eso, cuando me encuentro conmovida por mi ciudad, por un miércoles andando por la calle Corrientes a las 2 am iluminado gloriosamente, por ese espectáculo único en el mundo que es nuestro obelisco, nuestra Buenos Aires (con sus bemoles, claro está), nuestra gente recorriendo cafeterías tan alegremente como si fueran las 10 siendo las 2 am, no puedo no conmoverme. Porque eso es Buenos Aires, eso somos los argentinos, algo de artistas, algo de locos de atar que disfrutamos de una charla con amigos mientras nos sambullimos en un café con medialunas o una grande de muzza a las 2 am como si nada (o como debe ser!). Así, con esa explosión de gentes, de gestos, de momentos, no puedo no conmoverme.

No quedan dudas ya de que nos invaden los medios audiovisuales, las formas que no permanecen estáticas (no en este bendito siglo XXI), los sonidos de todo tipo y calibre. Y así todo nada de eso nos conmueve. Nos dicen como nos debería conmover, pero nos conmueve? Nos conmueve tener la última versión del último celular? O la laptop que nos identifica dactilarmente? O ver nuestra casa desde internet? (esto último lo tomo prestado de una letra, de una canción de los Cafres, a quienes voy a llegar en breve!). Lamentablemente, nada de esto nos conmueve o asombra en lo absoluto, sencillamente porque nacimos con ello y nos parece cotidiano el que formen parte de nuestro día a día. Entonces, no puedo evitar preguntarme: que cosas, que hechos, personas, nos conmueven a los seres humanos hoy?

Ahora sí por suerte tengo un par para ampliar. Levanto la mano decidida a responder esa pregunta. Y digo que me conmueve ver al cantante de una banda que me gusta mucho. Me conmuever verlo recorrer el escenario contento, verlo disfrutar de todo eso que se da en su público, ese dar y recibir que forma parte de un concierto. Me conmueve verlo acercarse hacia donde estoy, tan cerca y a la vez tan lejos (me separan de él apenas 3 cabezas) verlo pararse enfrente y notar el brillo incandecente de sus ojos con cada palabra nueva que van hilando su canción. Es como si brotaran de sus ojos las palabras, eso que es tan propio de el pero que a la vez su público ya ha hecho propio al estar ahí, reunidos, siendo parte de esa sintonía tan especial. Eso definitivamente me conmueve.

Por último, no puedo no conmoverme cuando me veo inmersa en un mar de lágrimas luego de un cuento magnífico, contado con tanto cariño, con tanta dedicación (y algo de devoción). Cuando y donde perdimos esa magia? Dejamos de creer lentamente en todo lo que nos proporcionaba algo de ilusión: Papá Noel, el Ratón Perez, como sería nuestro primer beso, el amor. Dejamos de conmovernos. Pero no todo está perdido mis queridos amigos. Recuerden que había una vez una morocha de rulos, una noche, y un pedido (cumplido satisfactoriamente)! Y colorín colorado, este cuento y esta morocha de rulos se despiden, porque esta post (espern otros!) se ha terminado.

PD: La foto que encabeza este post pertenece al famoso fotógrafo Arthur Fellig - Weegee (1899-1968) llamado El Cronista Rojo, fue un inmigrante ucraniano que se convirtió en uno de los fotógrafos más famosos de norteamerica. Rastreando cada noche las calles de Nueva York en un desvencijado Chevy de dos puertas equipado con una radio de la policía, Weegee proporcionó a los periódicos, desde 1930 hasta 1940, instantáneas de víctimas de reyertas callejeras cubiertas de sangre, accidentes de tráfico y altercados domésticos. También fotografió cientos de reveladores imágenes de la vida cotidiana de los ciudadanos ricos y pobres de Nueva York. Ver más en http://vagos.es/showpost.php?p=1645902&postcount=47

martes, 13 de mayo de 2008

De buscar y encontrar





Si bien buscas, encontrarás!

Platón


El pasado fin de semana estuve reflexionando sobre el amor (casualmente?). Entre tanto disparate que se me cruzó por la cabeza hay uno que resuena bastante seguido. Es ese en el cual los demás te dicen: "ya vas a encontrar a alguien". La verdad, no me siento cómoda con ese axioma. Por ello, voy a dedicar el post de hoy a dos verbos bien interesantes: buscar y encontrar.
Luego de haber fracasado en el intento de remitirme al origen etimológico de cada uno (internet de por medio) opté por remitirme a esas fuentes de antaño, que casi diría uno están hoy al borde de la extinción: los diccionarios. El Larousse, alguien se acuerda del Larousse??? (Hay una anécdota que alguna vez les contaré en relación a ese diccionario y yo ja). En resumidas cuentas, como era de esperar, ambos verbos estaban relacionados intrínsecamente. "Buscar" remite a "hacer diligencia para buscar algo" mientras que "Encontrar" es "hallar lo que se buscaba". Pues bien, no creo que sea casual que mientras que buscar nos ubica en una posición de mayor esfuerzo, encontrar denota una sensación de mayor confort.

A que viene este planteo? Paso a explicarme. Estoy algo desilusionada del amor, de ese amor que hay que buscar. Buscar, cada fin de semana en algún lugar de los de moda (claro está) donde acudan aquellos de edades parecidas y gustos parecidos (variedad? para que?), donde suena la misma música una y otra vez y a un volúmen que casi nos imposibilita pensar, ni hablemos de hablar (vaya uno a saber quien gusta de ese otro placer de antaño, ciertamente en otro Larousse se ha convertido la posibilidad de entablar unas palabras con otro hoy en día sin que haya algún dispositivo digital o audiovisual de por medio). Sumado a todo ello, el complemento de las bebidas que anulan todo atractivo de ese encuentro. En fin, resumámoslo en que me cansé de buscar, de poner de mi toda esa diligencia, ese esfuerzo extra que ultimamente me conduce a muy poco, a veces a nada más que una tristeza inexorable y un sentido de vacío gigantesco (suena un poquin depre, ya lo sé). Simplemente me cansé de tener que elegir esos lugares de "encuentro", que como bien le contaba a mi amigo este mismo finde, no los creo lugares de encuentro sino mas bien de perdición, donde es preferible "perderse" entre la masa para ser "uno mas" antes que ser básicamente "uno".

Por eso este post se lo dedico a la otra palabrita de la que si soy mas amiga. Encontrar! Porque bien en el fondo y no tanto, el que encuentra estaba buscando, estaba esperando, y al encontrar se sorprende, gratamente, por ese encuentro. El que encuentra se despierta, se asombra, descubre, se maravilla, y de tanto en tanto, agradece todo eso que ha encontrado. Cuelgo entonces los botines de buscar y me calzo los de encontrar por un rato, quien dice, quizás, esta vez tenga mas suerte..

PD: La imágen que incorporé es un recorte de una pintura de Klimt, pintor austríaco, llamada "El Abrazo".

viernes, 9 de mayo de 2008

Empecemos por el principio..



"Mi nietita escritora, cuando vas a publicar tu libro?" (abuela Isabel a la que escribe!)

Dicen que hay que empezar por el principio. Entonces, empecemos. Me gusta escribir. Por ende, tengo que crear un blog, pensé. O pensaron, varios. Mis amigos, digo. Lo escuché repetidas veces, pero sin hacerles caso porque me conozco y si bien soy persistente cuando quiero, a veces no soy constante (vaya paradoja!). En fin, hoy se me dio por poner manos a la obra finalmente y ver que sale (aclaro que vagando en el ciberespacio quedó una anterior versión inicial de blog, perdida). Claro está, hice todo lo correspondiente, el llamado paso a paso para crear un blog, hasta que me topé con el aterrador "título". Uf, para que! Se me nubló todo. Y ahora que pongo? titubié. Las posibilidades agobian, me pasa seguido. Pero por lo general me inclino por las palabras, como un ancla segura. Entonces cuando iba por el "tin marin de do pingué" me arrepentí. No voy a decir que me iluminé, pero algo así. Que tal "Dime como escribes.." a sabiendas de que mi futuro lector sabría como continuar el famoso refrán. O el símil. Y me gustó. Ahora bien, como soy perfeccionista y curiosa (no se cual de las dos va en primer lugar) se me dio por buscar el orígen de ese refrán. Así que para empezar por el principio, empecemos por saber de donde proviene el refrán origianl "Dime con quien andas y te diré quien eres" (extracto de la web):

"Torquemada, un rudo vendedor de agua, solía ir por lacalle arreando su burro con tremendos azotes. Lagente, acostumbrada a presenciar ese tristeespectáculo, no hacía nada por impedir el suplicio yla humillación del asno, sino que se limitaba a decir:«¡Ahí van Torquemada y su burro!» Hasta que un díapasó por allí un caballero que se le acercó y le rogóque tuviera compasión del pobre animal. El pícaroaguador español se quitó la caperuza y le dijo aldefensor del asno:
—¡Yo haré lo que su señoría me mande, pues no penséque mi burro tuviera parientes en la Corte!
La respuesta burlona de Torquemada le cayó en graciaal caballero, tanto que le compró el animal y se lollevó a su casa. El asno resultó ser un espectáculoagradable para los que se divertían en su compañía. Sunuevo amo lo llevaba consigo dondequiera que iba, comolo hacía antes Torquemada. Pero ahora la gente nocalificaba al asno de «burro», porque no lo asociabacon la mala compañía de Torquemada. Al contrario,hablaba bien de él porque iba bien acompañado. Poralgo sería que a este cuento titulado Torquemada y suasno el gran lingüista Covarrubias de Toledo le pusoel subtítulo: «De los que dondequiera que vayan,llevan en su compañía un necio pesado».
La gracia de este cuento es que quien iba malacompañado no era Torquemada sino su asno, de modo quecuando el pobre burro cambió de amo, y por tanto decompañía, se arregló todo. Ahora la gente podía verque, en compañía de un caballero, el burro era unanimal respetable. En él se cumplía el refrán quedice: «Dime con quién andas, y te diré quién eres.»

Interesante no? Somos y nos convertimos en todo eso de lo que nos rodeamos. El hombre y su circunstancia, decía Ortega y Gasset. Y me detengo acá porque justamente esta es la parada para explicar el por que del título. Es sencillo en realidad. Si digo que soy todo ello de lo que me rodeo, soy eso que escribo. Soy palabras. No es nuevo, desde siempre lo creí. Acaso las palabras no funcionan como compañeros de ruta muchas veces? Al menos en mi caso, debo decir que han sido mochileras en muchas de mis múltiples rutas! Cuando escribimos nuestro nombre por primera vez, cuando escribimos esa primer declaración de amor a ese que tanto nos gusta mirar de reojo en los recreos, cuando rendimos un parcial (por que no!). Las palabras, las palabras. Por último, hoy precisamente le comentaba a un amigo de donde surge esta pasión incontenible por la literatura y la escritura. Creo que vienen conmigo desde siempre. Esto le contaba hoy a mi amigo por chat (me lo tomo prestado a mi misma ja):

Agos dice a Juan: Había una vez una nena a la que le gustaba mucho escribir, y cada vez que tenía exámen de Lengua no podía contenerse y llenaba toda la hoja con historias, personajes, lugares. Claro que cuando le devolvían la prueba, tenía algunos errores más que sus compañeritos, y su mamá le decía que no tenía que escribir tanto. Ella, sin embargo, guardaba contenta su exámen, con sus errores, pero también con sus historias, personajes, lugares.

Bien, entonces, quedamos a mano con el principio de Dime como escribes. Esas son mis palabras. Esa soy yo.