Yo te enseñe a besar: los besos fríosson de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
(último párrafo del poema Besos,
de Gabriela Mistral.
Completo en este link)
Digo yo: Que lindo es besar, sobre todo cuando queremos ser besados, cuando buscamos ese beso especial. O aún mejor, cuando nos sorprenden con uno de esos que nos sacan de esta tierra y nos transporta a ese otra tercera dimensión que es el Amor. Besos que extrañamos a rolete, besos muy tontos (teníamos cuantos años?), besos sexies (la previa de más besos y algo más), besos de mamá, de novia, de la abuela, besos para todos los gustos y colores. Pero también, besos y lágrimas.
No de las muy malas ojo, simplemente un par de lágrimas como para variar. Estos días me agarró como una angustia (melancolía?) existencial. A veces uno está sobrepasado por todo. Incluso cuando se es feliz. Pero dan ganas de llorar. Y ya ni hay motivo que buscar, simplemente llorar. Habrá que culpar a la estación quizás (Que frio que está hoy no? Bueno, deme dos flautitas, un mignonsito y de paso la melanco ja). Y a llorar a se ha dicho!
Mientras hago uso indiscriminado de mis mejillas, que como mesa de billar ven rodar una a una mis lágrimas desfachatadas, recuerdo eso de que "las lágrimas son besos que no damos". Entonces me pregunto: a que jugamos cuando lloramos? Será que la economía está tan mal en este bendito país que escatimamos el stock de besos también? Y decidimos sustituirlo por lo que más tenemos a mano? Porque claro, dicho sea de paso, lágrimas siempre abundan en este humilde transitar humano..
Cierro un poco más picarona con este poema que quizo ser cuento primero (me pudo el verso! cuando no!?) que dice así:
Había una vez un beso
Había una vez un beso
que se sentía solo, solito
vagando por un cosmos
que no lo correspondía
Había una vez un beso
que cada tanto se preguntaba
como sería ser la respuesta
a una súplica lejana
Había una vez un beso
que soñaba encontrar
otro igualito a él
para salir a jugar
Había una vez un beso
que entonces imploró
ser dos, para nunca mas
salir a buscar el amor
Había una vez un beso
que un día despertó
hecho lágrimas, dos lágrimas
que bajaron lentamente sin pudor
De unos ojos tristes
unos ojos heridos
de quien cierta vez
había perdido
en otro tiempo
y en otro lugar
tan solo
un beso

No hay comentarios:
Publicar un comentario