viernes, 29 de agosto de 2008

Agos in Laborland..


Alice was beginning to get very tired of sitting by her sister on thebank, and of having nothing to do: once or twice she had peeped into thebook her sister was reading, but it had no pictures or conversations init, 'and what is the use of a book,' thought Alice 'without pictures orconversation?'

(Extracto que da inicio al famoso "Alicia en el país de las Maravillas", de Lewis Carroll)


Hace algunos meses mi vida se ha empeñado en situarme en situación de desempleada (o más bien empleada en buscar empleo). Mi transitar desde entonces se ha convertido en un constante cículo vicioso que involucra: levantarme, prepararme una taza de café bien cargadita, abrir compu, chequear avisos varios de empleo relativos a mi perfil en cuanto portal disponible encuentre, seguir luego con los portales sociales (los famosos social networks que te permiten aumentar tu red de contactos), más café, quizás algo de comer y rogar por algún llamado que demuestre que todo lo hecho hasta el momento ha rendido sus frutos. No siempre es así.

Ayer, por ejemplo, tuve la suerte (suerte?) de ser citada a 3 entrevistas. En ninguna se trataba de una posición concreta para ofrecerme y en las tres asimismo resulté una "excelente candidata" a la que le "falta cédula" (citando textualmente a uno de los consultores). Es decir, estoy capacitada pero me falta edad. Como hacer frente a un factor que escapa a mi control y a mi presente? Y si mejor no viajo en el tiempo pensé? Así es como me imaginé jugar a ser Alicia en el país de las Maravillas, Agos in Laborland, por un momento. Porque personajes para mi historia (desvarío!) ciertamente no me faltan. Pasaré a enumararlos.

Como olvidar esos hermosos encuentros con consultores como el anteriormente citado. Luego de conversar media hora conmigo me mira directamente a los ojos y expone sin rodeos: "claro, la verdad es que me encanta tu perfil pero para esta posición me imaginé un hombre, de aproximadamente 50 años, y de Sistemas." Bárbaro, pienso para mis adentros, entonces para que c-- me citaste buen hombre? Cito características de género y edad de quien escribe: "Mujer, Especialista en Recursos Humanos, 26 (gloriosos) años de edad". Como podrá intuirse, a este entrañable consultor le faltan algunos jugadores (si, apelo al lunfardo bien porteño para enfatizar lo ridículo de la situación!). Si simplemente tenía que proceder a leer mi CV rápidamente para darse cuenta que no soy eso que busca, y sin embargo, me llama, me hace describirme (logros, estudios, trayectoria) para luego cerrar el acto con eso de que "hombre, 50 años, sistemas". Diganme si este no podría bien ser el personaje del gorro que invita a Alicia (Agos) a tomar el té, y una vez allí, se deschabeta el muy señorito? Sí, toda similitud con la realidad es pura coincidencia.

Tampoco puedo olvidarme de alguna que otra señora consultora con las cuales me ha tocado también entrevistarme. Toda muy seriesita, seca como pasa de uva en pleno festejo navideño, me ofrece conversar sobre mi experiencia académica y laboral. Desde luego, no atisba una sonrisa o una mueca de afecto ni por casualidad. Ella es pura etiqueta. Eso sí, ni se te ocurra decir algo que se salga del libreto que ella tiene pensado escuchar de vos, porque ahí se arma. Ahí pone su peor cara de perro rabioso y sus hasta entonces escondidos colmillos afilados aparecen repentinamente. Ahora te interrumpe, te comenta cosas como "claro, se entiende, a vos todavía te falta" como despreciando esa jovialidad y simpatía que una sin culpa ha llevado desinteresadamente a su señorial oficina de microcentro. Entonces aparece otra vez Alicia (Agos) intentado esquivar a la malvada Reina de Corazones que utiliza cualquier artimaña para ser lo más descortez y maleducada posible. Eso sí, te despedirá con un afectuoso "un gusto, nos mantenemos en contacto".

Bien, creo que he dejado claro mi punto. Hoy a mis 26 me siento un poco como Alicia a los 8. Pensar que Carroll ideó esta fantástica historia allí por el 1800 y yo la siento tan cercana como si la hubiera escrito ayer. Pues bien, sigo desempleada, luchando contra los avatares de esta Wonderland (Laboraland) Argentina, llendo y viniendo de encuentros disparatados, maléficos, inesperados, no sin antes hacer cada tanto una parada para releer como hacía Alice (con toda esa ingenuidad infantil que a veces uno tanto envidia y añora para sí) para escabullirse, una y otra vez, de ese mundo que le había tocado descubrir sóla por sus propios medios..

No hay comentarios: