acompañándose,
son dos minutos.
O dos eternidades.
Antonio Porchia
Hoy doy comienzo a mi humilde muestra literaria con uno de los reconocidos aforismos del calabrés luego devenido en argentino Antonio Porchia. Releo un poco de su bio en wiki antes de largarme a delirar con lo mio y me doy cuenta de que escribió una sola obra (Voces) pero que eso bastó para dejar su huella en el mundo de las letras. Que grande, ya me puso de buen humor.
Elijo (exijo, y ya verán por qué!) minutos y eternidades para arrancar este post porque son mis compañeros de ruta de aquí en adelante y por unas cuantas semanitas al menos. Minutos hace que mi gordo tomó un vuelo a un llamado país del primer mundo, donde lo esperan grandes desafíos laborales y donde estoy segura que va a llenarse de nuevas e interesantes experiencias que luego a fuerza de tirar de su lengua le voy a ir sacando poco a poco, hasta saberlo todo! jaja
Así, entre unos relevantes churros rellenos, unas lagrimitas que sabiamente se contuvieron de ser lagrimones, un último beso a medias desde una ventanilla baja del remís y él que se me va un tiempo, una eternidad. Pero sé que va a volver pronto a estas altamente extrañables tierras del mate, el gaucho, la inflación y el che- boludo- como- andás- tanto- tiempo? Entonces me contento con ser una Penélope postmoderna que en vez de llorar su incontenible desventura le manda mails rompecocos para saber por donde anda su Ulises versión 08..
Mientras tanto, procedo a repasar mi "colección de minutos" que compartimos juntos, a saber:
a) un par de minutos a cargo del célebre tachero que sin- querer-queriendo nos pronostica que (sin serlo aún) seremos novios y de esto hace ya algún tiempo en la tierra del había- una- vez- dos- mejores-amigos,
b) 2.345.673 (aprox. eh) de minutos invertidos en comilonas desaforadas de sushi por cualquier recinto japonés o pseudo japonés que se nos interpusiera en el trayecto Capital-Don Torcuato-San Isidro,
c) más tacheros visionarios que al mejor estilo Bill Gates, Donald Trump o Steve Jobs pronostican nuestra futura felicidad y mac combo de planificación familiar incluído (el que te dijo algo de "ella podría llegar a ser la madre de tus hijos" te acordás?), y para ir cerrando
d) unas cuantas eternidades de caricias inocentes, caricias para nada inocentes, besos a rolete y en una amplia gama, carcajadas sumamente estrepitosas o lágrimas de recontra cocodrilo de día, de noche, que empieza uno y seguimos los dos, autos que se empañan mágicamente (o no tanto), mousse- gel- cera o lo que sea que le deja lindo el pelo a mi toto, enredadera, pintura y un depto que ya alberga sin muebles ni estufa que alcance pero recibe con sobredosis de amor esos ojos recién despiertos de los que se levantan felices de haber dormido una noche abrazados, y para terminar cucharones para servir la salsa si preparás una rica pasta de spaguetti al morrón, con todas las subsiguientes hinchadas de huevos que ello implica!; en fin, un poco de cada para no aburrirse en esto que es la receta de todos los días de dos locos enamorados (bebu nene y bebu nena) que se quieren y mucho.
Porque sé que las eternidades y los minutos se parecen y encima pasan volando es que te espero acá, como siempre, eterna, pero también lista para verte llegar en cualquier minuto!
