viernes, 9 de mayo de 2008

Empecemos por el principio..



"Mi nietita escritora, cuando vas a publicar tu libro?" (abuela Isabel a la que escribe!)

Dicen que hay que empezar por el principio. Entonces, empecemos. Me gusta escribir. Por ende, tengo que crear un blog, pensé. O pensaron, varios. Mis amigos, digo. Lo escuché repetidas veces, pero sin hacerles caso porque me conozco y si bien soy persistente cuando quiero, a veces no soy constante (vaya paradoja!). En fin, hoy se me dio por poner manos a la obra finalmente y ver que sale (aclaro que vagando en el ciberespacio quedó una anterior versión inicial de blog, perdida). Claro está, hice todo lo correspondiente, el llamado paso a paso para crear un blog, hasta que me topé con el aterrador "título". Uf, para que! Se me nubló todo. Y ahora que pongo? titubié. Las posibilidades agobian, me pasa seguido. Pero por lo general me inclino por las palabras, como un ancla segura. Entonces cuando iba por el "tin marin de do pingué" me arrepentí. No voy a decir que me iluminé, pero algo así. Que tal "Dime como escribes.." a sabiendas de que mi futuro lector sabría como continuar el famoso refrán. O el símil. Y me gustó. Ahora bien, como soy perfeccionista y curiosa (no se cual de las dos va en primer lugar) se me dio por buscar el orígen de ese refrán. Así que para empezar por el principio, empecemos por saber de donde proviene el refrán origianl "Dime con quien andas y te diré quien eres" (extracto de la web):

"Torquemada, un rudo vendedor de agua, solía ir por lacalle arreando su burro con tremendos azotes. Lagente, acostumbrada a presenciar ese tristeespectáculo, no hacía nada por impedir el suplicio yla humillación del asno, sino que se limitaba a decir:«¡Ahí van Torquemada y su burro!» Hasta que un díapasó por allí un caballero que se le acercó y le rogóque tuviera compasión del pobre animal. El pícaroaguador español se quitó la caperuza y le dijo aldefensor del asno:
—¡Yo haré lo que su señoría me mande, pues no penséque mi burro tuviera parientes en la Corte!
La respuesta burlona de Torquemada le cayó en graciaal caballero, tanto que le compró el animal y se lollevó a su casa. El asno resultó ser un espectáculoagradable para los que se divertían en su compañía. Sunuevo amo lo llevaba consigo dondequiera que iba, comolo hacía antes Torquemada. Pero ahora la gente nocalificaba al asno de «burro», porque no lo asociabacon la mala compañía de Torquemada. Al contrario,hablaba bien de él porque iba bien acompañado. Poralgo sería que a este cuento titulado Torquemada y suasno el gran lingüista Covarrubias de Toledo le pusoel subtítulo: «De los que dondequiera que vayan,llevan en su compañía un necio pesado».
La gracia de este cuento es que quien iba malacompañado no era Torquemada sino su asno, de modo quecuando el pobre burro cambió de amo, y por tanto decompañía, se arregló todo. Ahora la gente podía verque, en compañía de un caballero, el burro era unanimal respetable. En él se cumplía el refrán quedice: «Dime con quién andas, y te diré quién eres.»

Interesante no? Somos y nos convertimos en todo eso de lo que nos rodeamos. El hombre y su circunstancia, decía Ortega y Gasset. Y me detengo acá porque justamente esta es la parada para explicar el por que del título. Es sencillo en realidad. Si digo que soy todo ello de lo que me rodeo, soy eso que escribo. Soy palabras. No es nuevo, desde siempre lo creí. Acaso las palabras no funcionan como compañeros de ruta muchas veces? Al menos en mi caso, debo decir que han sido mochileras en muchas de mis múltiples rutas! Cuando escribimos nuestro nombre por primera vez, cuando escribimos esa primer declaración de amor a ese que tanto nos gusta mirar de reojo en los recreos, cuando rendimos un parcial (por que no!). Las palabras, las palabras. Por último, hoy precisamente le comentaba a un amigo de donde surge esta pasión incontenible por la literatura y la escritura. Creo que vienen conmigo desde siempre. Esto le contaba hoy a mi amigo por chat (me lo tomo prestado a mi misma ja):

Agos dice a Juan: Había una vez una nena a la que le gustaba mucho escribir, y cada vez que tenía exámen de Lengua no podía contenerse y llenaba toda la hoja con historias, personajes, lugares. Claro que cuando le devolvían la prueba, tenía algunos errores más que sus compañeritos, y su mamá le decía que no tenía que escribir tanto. Ella, sin embargo, guardaba contenta su exámen, con sus errores, pero también con sus historias, personajes, lugares.

Bien, entonces, quedamos a mano con el principio de Dime como escribes. Esas son mis palabras. Esa soy yo.

1 comentario:

Juanchi dijo...

muy bueno el primer post agos...felicitaciones por arrancar y buena suerte... ojala que haya mas para leer dentro de poco.